El presente documento constituye una reflexión, resultado de la integración y depuración del trabajo realizado en la primera unidad del módulo 1 de la especialidad en competencias docentes y constituye la primera evidencia del portafolio.
De una manera breve se presenta lo más relevante de las actividades de esta unidad, reconociendo mi experiencia docente, historia personal, confrontación con la docencia, lo que compartimos, la aventura de ser maestro, la experiencia como alumno de la presente especialidad y el impacto de todo esto en las competencias docentes que nos harán ser mejores maestros en la práctica diaria con nuestros alumnos.
Mi carrera de origen es la administración, pero siempre jugué y soñé con ser maestra. No estudié la Normal por una situación muy particular que me sucedió cuando era niña. Una prima, que en esa época ya era maestra, me preguntó qué quería ser de grande e inmediatamente le dije que maestra y ella me contestó que era muy difícil entrar a la Normal que eran muy estrictos y no me iba a quedar; en ese entonces yo tenía caries y no veía bien y me convenció que por esos motivos no me aceptarían, me dijo textualmente: <ni lo intentes porque no te vas a quedar>. Yo era muy pequeña y realmente me afectó, tanto que nunca lo intenté. Una vez que me volví universitaria me di cuenta que los profesores de ese nivel no eran normalistas y vislumbré una nueva oportunidad.
Inicié a dar clases, prácticamente desde antes de entrar a la prepa a los 14 años, en cursos de regularización para niños de primaria y secundaria, sobre todo de matemáticas porque siempre me han gustado, se me facilitan y es lo que más demandaban. Así era cada verano, hasta que en el último año de mi carrera me contrataron para dar clases formales en la Preparatoria Popular Fresno, incorporada a la UNAM. Desde entonces me encanta y siento que es mi vocación. A decir verdad siento mucha emoción y no me canso de dar gracias a la vida por permitirme la oportunidad de experimentar ser maestra.
Cuando terminé mi carrera me cambié de domicilio al Estado de México y busqué por todos los medios trabajar de maestra, pero me resultó bastante difícil. Cuando por fin lo logré inicié dando clases de matemáticas en secundaria, y eso me gustaba mucho, sólo que había lugares en donde los niños eran demasiado inquietos y no me gustaba tener que estarlos disciplinando para poder dar la clase. Sentía que era un problema generacional, antes uno que otro niño se portaba mal, ahora es uno que otro el que se porta bien.
Me di cuenta que en el nivel medio superior al principio llegan como los de secundaria y tenemos que estarlos moldeando. Cuando experimenté el nivel superior pensé que todo iba a cambiar porque los jóvenes ya serían más maduros y responsables; pero desafortunadamente me encontré con alumnos que no les interesa aprender sino sólo obtener una calificación.
Al pasar de los años he tratado de prepararme constantemente, de estar actualizada, leer, aprender teoría de la educación y más aún, aprender de la práctica con mis alumnos. Entendiendo así que no sólo se enseña, sino que en el proceso de la enseñanza-aprendizaje se aprende y se retroalimenta mutuamente para lograr con cada curso una mejor forma de enseñar. En particular esta especialización es la que me ha dejado mayores aprendizajes para mejorar mis competencias docentes, he podido poner en práctica con mis alumnos nuevas estrategias y me han maracado la pauta para seguir aprendiendo de una manera autónoma.
El sentido que le doy a un día de trabajo es buscar por todos los medios que el alumno se lleve algo nuevo para su vida, un aprendizaje significativo. Para mí todo esto es maravilloso y una gran aventura, de manera general lo que hago en cada sesión es:
Ø Primero que nada procuro sonreír al entrar al salón de clase, para relajar las tensiones de los alumnos y porque es algo que no nos cuesta nada y produce mucho en algunos de ellos.
Ø Paso rápidamente lista observando quiénes no están y si alguien ha faltado mucho pregunto si alguien sabe de él, porque realmente me preocupan.
Ø Escribo en el pizarrón la fecha y la pregunta generadora del día, la competencia a lograr o alguna frase de interés alusiva al tema, para despertar el interés del alumno por el tema a tratar.
Ø Pido a los alumnos que expresen sus ideas, abro el debate y voy construyendo un mapa o esquema del panorama general del tema, con la lluvia de ideas que ellos mismos generan.
Ø Propongo realizar alguna actividad o dinámica (relativa al tema) para que el alumno mejore su trabajo colaborativo, su comunicación oral o escrita, su autodeterminación, su creatividad, su fortalecimiento de inteligencias múltiples, etc. Por ejemplo escribir con sus propias palabras lo que entendieron del tema, sus reflexiones, comentarios y sugerencias (la forma de expresarse es libre y creativa, puede ser desde una redacción, dibujar, elaborar mapas mentales, esquemas o diagramas ó lo que ellos prefieran). Luego cuando el tiempo, el tema y la competencia lo permita añadimos otras dinámicas ó juegos didácticos como armar un collage, rompecabezas, acrósticos, horizogramas, crucigramas, sopa de letras, tripas de gato, lotería, basta, memorama, algunos concursos breves, etc., previamente planificados (estas actividades casi siempre las realizamos con material de reaprovechamiento y en un lapso de tiempo no mayor a 15 minutos).
Ø Finalmente retroalimentamos el tema y siempre pido un producto para entregar, lo que me permite evaluarlos y a la vez conformar evidencias de desempeño y aprendizaje.
Sé que esto genera más trabajo para el docente porque hay que planear todas las actividades, ser creativo, preparar los temas, revisar sus productos diarios, evaluar y retroalimentar de una manera constante y continua.
De todo este arduo pero reconfortante trabajo que realizamos en el aula y fuera de ella, la principal satisfacción que me he llevado es el reconocimiento de mis alumnos, de sus logros, de sus avances, de sus aprendizajes; cuando me piden que les vuelva a dar otro curso, o cuando egresan y los veo progresar y terminar una carrera. Las insatisfacciones son pocas, cuando los directivos no reconocen tu esfurzo y dedicación ó ni se enteran y en cambio apoyan con más horas a otros profesores que se llevan muy bien con ellos aunque sus clases y labor deje mucho que desear; pero la más triste es cuando algún alumno deserta, se da por vencido, deja de estudiar y se conforma con una vida mediocre.
Ahora bien, después de haber leído, comentado y reflexionado con mis compañeros de grupo de la especialidad y con las actividades de la primera unidad, puedo percibir que la práctica docente de la mayoría de los maestros que no consideramos comprometidos, entusiastas y que amamos realmente nuestra profesión, ha tenido buena intención y ha estado direccionada muy cercanamente a las competencias docentes que marca la RIEMS y las nuevas tendencias de los modelos educativos hacia una educación de calidad.
Pero también he podido reconocer mis alcances, limitaciones y oportunidades de mejora. He podido reconocer que no somos infalibles, que siempre podemos mejorar, se han abierto para mí otras posibilidades de trabajar, porque he aprendido de compañeros que son normalistas o que ya tienen muchos años como docentes, de compañeros de todos los rincones del país que trabajan cada uno bajo sus propias circunstancias y sus experiencias nos han permitido aprender cosas nuevas de la práctica docente. Es grato conocer tantas historias y compartir otras formas de trabajo de personas tan responsables y comprometidas.
Ahora bien, después de haber leído, comentado y reflexionado con mis compañeros de grupo de la especialidad y con las actividades de la primera unidad, puedo percibir que la práctica docente de la mayoría de los maestros que no consideramos comprometidos, entusiastas y que amamos realmente nuestra profesión, ha tenido buena intención y ha estado direccionada muy cercanamente a las competencias docentes que marca la RIEMS y las nuevas tendencias de los modelos educativos hacia una educación de calidad.
Pero también he podido reconocer mis alcances, limitaciones y oportunidades de mejora. He podido reconocer que no somos infalibles, que siempre podemos mejorar, se han abierto para mí otras posibilidades de trabajar, porque he aprendido de compañeros que son normalistas o que ya tienen muchos años como docentes, de compañeros de todos los rincones del país que trabajan cada uno bajo sus propias circunstancias y sus experiencias nos han permitido aprender cosas nuevas de la práctica docente. Es grato conocer tantas historias y compartir otras formas de trabajo de personas tan responsables y comprometidas.
Además al leer el texto de José M. Esteve (2003) y comentarios de los compañeros en el foro académico, recapacité en algunas cuestiones de nuestra historia personal y cómo podemos hacerle para mejorar. Creo que muchos de nosotros vivimos de una manera similar nuestra “aventura de ser maestro”. Hemos aprendido del “ensayo y error”. De alguna u otra manera somos “maestros de humanidad” (como lo dice Esteve), porque nos apasionamos; nos retroalimentamos de los alumnos; buscamos la mejor manera de realizar nuestra labor y hacer que los alumnos aprendan bases sólidas, no sólo de conocimientos sino también de habilidades, actitudes (valores) y más herramientas que los ayuden a enfrentar la vida. Además somos responsables y comprometidos (como dijo la tutora).
No todo es color de rosa y muchos docentes coincidimos en algún "malestar docente” que nos pueden sumir en una posición de conformismo o de ambivalencia negativa. Para esto es importante rescatar algunas ideas de Esteve, como alternativas que debemos considerar para mejorar nuestra práctica y disfrutar más esa magia y ese orgullo del ser docentes, por ejemplo:
Ø Luchar por esa libertad de ser maestros, sentirnos bien con lo que hacemos, de llegar a ese estado de disfrute de cada clase y de seguridad de que lo que estamos haciendo, lo estamos haciendo bien.
Ø Aprender del ensayo y error, reconocer que no somos infalibles y tomar cada error como una oportunidad de aprender y mejorar.
Ø Convertir cada clase en una aventura y un reto, donde nosotros descubramos nuevas formas y los alumnos quieran penetrar a ese mundo del saber.
Ø Pensar y sentir y hacer pensar y sentir al alumno. Tal vez lo más difícil sea lo segundo, pero con creatividad y mucho empeño se puede lograr.
Ø Ser maestros de humanidad, ayudar día con día a nuestros alumnos a comprenderse en sí mismos y entender el mundo que les rodea.
Ø Lograr nuestra propia identidad profesional, con un amplio repertorio pedagógico y tras un período de especialización que se forma y se conforma con la experiencia y la práctica docente.
Ø Ganarse la atención de los alumnos, sin olvidar estar al servicio del aprendizaje de ellos. Ser humildes.
Ø Lograr ser un buen comunicador e interlocutor, moderar la voz, saber expresarse, saber escuchar al alumno y estar atento a sus señales.
Ø Saber que se requiere entrenamiento, reflexión y autocrítica de nuestra labor docente, para depurar nuestro propio estilo y lograr la comunión y empatía con nuestros alumnos.
Ø Encontrar una forma de organizar la clase con orden productivo, delimitando y negociando las mejores formas para la sana convivencia y para que el grupo trabaje como tal. Como dice la compañera Rebeca Gómez equilibrar la disciplina y la comprensión.
Ø Adaptar los contenidos al nivel de conocimiento de los alumnos. Nunca dar por hecho que deben saber algo, ni desesperarnos porque vienen mal de otros niveles. No abandonarlos, pensar que ellos piden a gritos (aunque no lo pidan en realidad) que los enganchemos al deseo de saber.
Ahora bien, mi experiencia como alumna de esta especialidad me ha dejado un cúmulo de saberes, aprendizajes y vivencias que puedo poner en práctica con mis alumnos (de hecho ya lo he estado haciendo). En verdad siento que he podido reforzar mis propias competencias docentes y se que puedo ir por más, puedo seguir aprendiendo de una manera autónoma.
Volver a experimentar ser alumna me ha ayudado a entender un poco más a mis propios alumnos, a las nuevas generaciones, a sus nuevas formas de aprender y a las nuevas exigencias de un mundo en constante cambio donde nuestro papel como docentes va más allá de pretender que damos bien nuestros temas, es un compromiso de formar jóvenes que respondan a los retos del futuro.
Como lo que decía Esteve, he podido lograr sentir ese orgullo de ser profesor, con la enorme responsabilidad de crear conciencias, de formar seres humanos capaces de asimilar logros y capitalizar fracasos, responsables de su propio destino y mantener así en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso, empezando por nosotros mismos.
Volver a experimentar ser alumna me ha ayudado a entender un poco más a mis propios alumnos, a las nuevas generaciones, a sus nuevas formas de aprender y a las nuevas exigencias de un mundo en constante cambio donde nuestro papel como docentes va más allá de pretender que damos bien nuestros temas, es un compromiso de formar jóvenes que respondan a los retos del futuro.
Como lo que decía Esteve, he podido lograr sentir ese orgullo de ser profesor, con la enorme responsabilidad de crear conciencias, de formar seres humanos capaces de asimilar logros y capitalizar fracasos, responsables de su propio destino y mantener así en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso, empezando por nosotros mismos.
Alicia Gómez Sánchez.
Profesora Alicia:
ResponderEliminarEs muy interesante la manera en la expresas tu pasión y entrega por la docencia.
Quisiera destacar lo que mencionas en relación a las debilidades y en la necesidad de mejorar día a día tu desempeño. Las alternativas que expones para mejorar tu práctica docente son muy motivadoras y enriquecen mi reflexión.
Quiero felicitarte por tu trabajo,por tu desempeño docente y por tu competente participación como compañera de esta aventura de aprendizaje en donde hemos aprendido juntas a reforzar nuestras convicciones, compromiso y entrega a esta maravillosa labor.
Saludos
Ma. Guadalupe Gómez
Buenos días maestra Alicia
ResponderEliminarEs un gusto poder leer sus trabajos, me encanto la forma en que redacto el escrito y me da gusto que a pesar de todo haya llegado a la docencia pues se nota que en verdad le apasiona. Tiene razón que si deseamos desarrollar competencias en los jóvenes tenemos que trabajar más, preparar adecuadamente la sesión para que sea creativa, interesante, pero como bien lo menciona esto genera muchas satisfacciones. Felicidades.